Según la normativa de la Comisión Europea (CE) que clasifica la tecnología láser en cuatro tipos en función de su potencia y su capacidad para producir daño en la piel y los ojos. Entre 3 B y 4 (la que se utiliza para la depilación láser permanente), sólo puede manejarla personal médico o sanitario con supervisión médica”,
Un láser de depilación requiere un conocimiento para manejarlo y ajustarlo adecuadamente en cada paciente según su fototipo de piel y vello esta tecnología mal aplicada puede entrañar algunos riesgos, como son quemaduras, cambios de pigmentación, reactivación del virus del herpes e incluso hipertricosis lo que conlleva a que nos saliera más pelo.
Todo ello unido a que un láser que no sea de tipo médico, o no esté correctamente ajustado no eliminará el vello de forma definitiva.
Por esta razón, se hace imprescindible que la depilación con láser se realice en un centro médico con personal preparado adecuadamente y siempre pregunte tanto por la experiencia de quien le va a hacer la depilación como por el tipo de aparatología láser que se va a usar.
Así como debe ser informado sobre los pros y los contras del tratamiento y los requisitos a cumplir antes y después de las sesiones de láser.




